Curro y Yeya
El amigo Francisco Jiménez, desde muy joven, bailaba más que una peonza en cuesta abajo. Tenía el ritmo metido en el cuerpo y una pasión desbordante por el baile y la música. Era fan declarado de Los Brincos, Los Pekenikes y Los Mustang, y si sonaba un foxtrot, allí estaba él el primero en salir a la pista. Aunque, para ser justos, cualquier música le venía bien… ¡con tal de bailar!
Le encantaban las ferias y las verbenas, especialmente la feria de San Pablo, donde no se le escapaba ni una pieza. Por motivos de trabajo tuvo que cambiar su residencia a Algeciras, pero ni la mudanza logró quitarle las ganas de bailar, y siguió dando guerra en las discotecas de la zona.
Con el paso del tiempo se trasladó a Torreguadiaro, pero cuando se enteró de que en Jimena se había creado la peña “Amigos del Baile”, no lo dudó ni un segundo: se hizo socio de inmediato. Junto a su esposa Yeya, se desplazaba a Jimena para participar en todos los eventos que organizaba la peña: casetas de feria, comidas, bailes y, por supuesto, la famosa tagarninada.
Porque Curro, que es jimenato de pro, puede vivir donde sea… pero nunca olvida sus raíces ni pierde el compás.
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