Antonio y Ángeles han formado parte de la peña “Amigos del Baile” desde su creación hasta su disolución, es decir, durante veinte años.
A Ángeles quiero expresarle un agradecimiento muy especial por la voluntad, dedicación y eficiencia que siempre ha demostrado en la limpieza de la sede. Cada vez que celebrábamos una fiesta y esta terminaba, yo le preguntaba: “Ángeles, ¿a qué hora puedes venir?”, y su respuesta siempre era la misma: “En cuanto termine, lo limpio; y si no, lo hago por la noche”. Esto era aún más meritorio, ya que la sede era compartida con otra asociación.
Aunque la peña compensaba económicamente su trabajo, su entrega y compromiso no pueden pagarse con nada. Muchas gracias, Ángeles. Ha sido un placer tenerte como socia y, sobre todo, como amiga.

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